Mi primer encuentro con la arquitectura

Muy cerca de los inicios del blog, en mi segundo encuentro con la arquitectura, les había prometido hablarles de la zona en la cual viví al llegar a Barcelona; y es que fue una bendición muy grande que hubiera sido allí y no en otro lugar.

Al salir del metro por primera vez, en la estación Glòries; después del trayecto desde el aeropuerto y llevando una de mis maletas; tuve ese primer contacto con la ciudad. Lo primero que vi, fue la torre Agbar, de Jean Nouvel, esa a la que todos llaman “el pepino gigante” y cosas por el estilo; que alberga la compañía de aguas de Barcelona y que ya no perdería de vista, ni siquiera desde el balcón de mi nueva casa; podía entonces empezar a vislumbrar, lo que sería vivir entre grandes obras de la arquitectura.

Una imagen que podía tener también muy fácilmente, desde casi cualquier calle del barrio era esta:

Torres grúa de la sagrada familia

y es que son tal vez las torre grúas más famosas del mundo, que llevan ahí mucho tiempo y permanecerán por lo menos otros 13 años; ya que aunque es una tarea difícil, quieren terminar el templo para la celebración del centenario de la muerte de su arquitecto: Antoni Gaudí. Y para quienes aun no lo reconocen, se trata del temple expiatori de la sagrada familia, su más importante obra y en la que invirtió sus últimos años de vida.

Y al verla de lejos, qué ganas tenía de llegar hasta allá; pero ya saben que por esos días, solo podía estudiar; además, de tener que buscar mi segunda maleta, que Iberia había perdido no sé dónde; por lo cual tuve que esperar ansiosamente toda la semana. Y por fin llegó el domingo, para ese entonces ya habían ubicado mi equipaje y eso era un avance; y en la universidad estaba más acoplada. Por lo tanto, podría por fin visitarla o por lo menos, tener el privilegio de mirarla de cerca.

Fue un momento sorprendente, una vez más, era increíble aquello que estaba viendo, ¡y de semejante tamaño! una obra hermosa; visita obligada en la ciudad. Aunque esta vez, yo solo quería contemplarla desde afuera, eso ya sería demasiado para mí; después tendría suficiente tiempo para su interior. Sin embargo, me acerqué a preguntar, no con la idea de entrar, sino solo de asistir a misa; y así llegué a la cripta, con ese privilegio de tener mi primera eucaristía, precisamente en el templo de la sagrada familia; tratando de evitar distraerme, ante tantos detalles. La cripta, es el único espacio que tiene entrada gratis, y se puede visitar libremente en horario diferente al de las celebraciones.

La sagrada familia, vista desde el parque Gaudí

La sagrada familia, vista desde el parque Gaudí

Así, en el templo expiatorio de la sagrada familia, en Barcelona; tuve mi inolvidable primer encuentro con la arquitectura.

Y a ti, ¿qué encuentro te gustaría tener con la arquitectura?

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Categorías: Arquitectura, Barcelona, Viajes | Etiquetas: , , | Deja un comentario

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