Al mar, tan… indescriptible

Atardecer en el mar

A este mar inmenso que me encanta, aquel que ya se ha llevado más de dos de mis escritos, ¿por qué le sigo escribiendo?. Magnífico, profundo; sosegado y turbulento a la vez. Azul, tan azul, que con este atardecer se confunde, en el horizonte, con el cielo.

No se trata solo de ir en un barco*, es estar sumergido dentro de él, es verlo, mirarlo y volverlo a contemplar. Y allí está siempre, tan sereno, tan tranquilo, tan lineal, tan misterioso e indescifrable; con un sonido que es como un sueño**, como un susurro; tan lejano, tan cercano; tan propio y tan extraño.

Así es el mar, tan amplio para todos y tan particular como para uno. No importa cuánto se avance sobre él, sigue igual, tan callado o tan risueño como él lo quiera; acompañado, normalmente, por el viento, otro sueño**, y pasean de la mano, mientras son observados por unos y otros; desde allá, desde acá, y desde cualquier puerto en el mundo. ¿Sin intimidad? la tendrán en algún lugar oculto, que solo ellos conocen, donde también suelen encontrarse con los nuestros; tus sueños, mis sueños.

* En mi viaje de Barcelona a Génova.                                                                                                               
** a propósito de la lectura de “Sueños” de Antonio García Teijeiro.

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Categorías: Naturaleza | Etiquetas: , | Deja un comentario

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