Parques

El sendero de las nueve piedras

Inicio del sendero de las 9 piedras. Parque tayrona

Al ingresar al Parque Nacional Natural Tayrona (uno de los lugares indispensables en una visita a Colombia) por la entrada El Zaino, se accede fácilmente al sendero de las nueve piedras. Se trata de un recorrido interpretativo, que permite observar, a través de pequeños agujeros creados en grandes piedras, elementos del paisaje que son fundamentales dentro de la cultura tayrona. Tiene un grado de dificultad bajo, por lo que puede ser realizado por cualquier persona. Además, se puede optar por una de las tres rutas, que van desde los 30 hasta los 70 minutos.

Este sendero fue una de las cosas que más disfruté de este lado del parque, y decidí escribir exclusivamente sobre él, ya que no muchos lo conocen o le prestan atención. la mayor parte de los visitantes siguen de largo, dirigiéndose directamente hacia las playas arrecifes, la piscina o el cabo San Juan. Y se están perdiendo de una buena experiencia.

La ruta A, que es la principal, tiene una longitud de 1400 m y es la única que comprende las nueve estaciones. Esa fue la elegida, para no perdernos de ningún secreto de esta hermosa cultura y que ahora les comparto:

1. Cruzar el umbral

Era la primera estación, ya que llevaba implícita en sí la decisión de iniciar un camino, atravesando un pequeño portal de piedra.

2. Pasa por los bejucos y conocerás el bosque.

Decían que cruzar por entre los bejucos, daba acceso al conocimiento de las especies curativas y secretos de la selva.

Piedra en la primera estacion. Iniciar el camino    Los bejucos vistos atraves de la piedra

3. Descansa en el cáncamo sagrado.

El cáncamo sagrado era la depresión entre las rocas, que los antiguos tayronas utilizaron para los entierros ceremoniales.

4. Observa el acuerdo “Yuluca”

La relación entre el árbol y la roca y la similitud de sus texturas. Parecen uno solo.

5. Descubre a los guardianes escondidos.

Los guardianes fueron guerreros que se convirtieron en piedra para cuidar estos lugares. Es impresionante pensarlos de esta manera.

Cancamo sagrado de los tayronas    Acuerdo yuluca entre arbol y roca    Guerreros tayronas convertidos en piedra. Los guardianes.

6. El mirador de la sierra y el mar.

Es sin duda la estación más hermosa y la motivación mayor para decidirse por la ruta larga, ya que las otras dos lo evitan. La posibilidad de ver tan cerca la sierra, al mismo tiempo que se observa el mar, es maravillosa. Hay pocos lugares donde se puede tener este contacto de manera tan especial como acá; desde la cima de unos acantilados que se fueron formando por la acción del mar, sobre la roca ígnea del batolito de la sierra.

La sierra y el mar    Vista desde el mirador de la sierra y el mar. parque Tayrona

7. El encuentro cerca del agua.

Esta playa era considerada un lugar sagrado, de encuentro de aguas dulces con el mar. Por medio de grupos de huecos en las piedras, los antiguos adivinaban, utilizando cuentas de cuarzo. A pesar del transcurso del tiempo, siguen presentes algunas huellas dejadas por estos antepasados.

Lugar sagrado de los antiguos tayronas    Huecos donde los tayronas adivinaban, en el lugar sagrado de encuentro con el agua

Después de esta estación, el recorrido se acabó muy pronto. Ahora he vuelto a mirar el mapa y me di cuenta que terminamos saliendo directamente, sin dar la última vuelta, donde se encontraban las dos estaciones faltantes. Así que si alguien lo hace completo, que por favor me cuente los últimos dos secretos del sendero de las nueve piedras.

Anuncios
Categorías: Actividades, Caribe, Colombia, Naturaleza, Parques | Etiquetas: , , , , , , | 2 comentarios

Una visita al parque de animales salvajes

Carnero

Leipzig, la ciudad que no deja de sorprenderme, volvió a hacerlo el fin de semana pasado, cuando nos dispusimos a hacer un paseo en bicicleta hacia el sur, que es donde acostumbra ir la gente en el verano, para disfrutar de “la playa” en torno a un lago. Eran varios kilómetros desde el centro, y como ya se nos había hecho tarde, decidimos continuar adentrándonos en el bosque, para regresar pronto; mientras disfrutábamos de la naturaleza en todo su esplendor.

Desembocadura de un rio canal, en otro    Camino afuera de Wilpark en Leizpig

Casi por sorpresa llegamos al parque de animales de la selva “Wildpark”. Se trata de un zoológico gigante, donde los animales tienen mucho espacio (excepto las aves, como siempre) y están en su entorno natural. Todavía me parece sorprendente que un lugar así pueda estar dentro de una ciudad.

El parque “Wildpark” tiene entrada libre hasta las 19 horas y al parecer existen muchos más, en otras zonas de Alemania. Es posible alimentar a los animales con comida especial “Wildfutter” frutos de la selva, que se compra en una máquina dispensadora.

Dispensador de comida para animales

Los primeros animales que vimos fueron los cerdos salvajes, que todavía tengo la duda si son jabalíes, aunque no se les ve cuernos. Habían muchos pequeños, corriendo detrás del pan que les arrojaban los visitantes. Al frente estaba un alce, libre y con mucho espacio, aunque no se levantó para que pudiéramos verlo bien; durante el día son muy tranquilos, su mayor actividad la tienen en la mañana. Más tarde, vimos a la pareja igualmente echados, al lado de su guarida.

Cerdos salvajes- Wildschweine   Alces en Wildpark en Leipzig

Al entrar al parque empezamos a ver algunos animales pequeños: un mapache, una tortuga de agua, un zorro rojo y algunos más, que era difícil identificar. Estaban muy escondidos.

Mapache en su casita  Lobo rojo en parque de la selva  Steinmarder

Después, nos topamos con los venados, que siempre me han causado mucha ternura y no había podido verlos tan de cerca, son miedosos y se esconden ante cualquier ruido. Solo cuando la comida se les acaba y tienen que salir a buscarla, es posible verlos cerca de los caminos o desde los trenes. Aquí habían grandes grupos y estaban muy tranquilos. Algunas hembras estaban amamantando a sus crías y otro no paraba de mirarme.

Grupo de renos en parque Wildpark en Leipzig    Grupo de venados  en parque Wildpark en Leipzig

Venado rascandose la pata    Venado echado

Como a los venados les gusta tanto el fruto del roble y es lo que más comen, también puede dárseles este, junto con la comida de los dispensadores. Yo había recogido algunos frutos para ellos y haber podido darle comida a uno, fue algo simple y también inolvidable. Era un venado albino.

Dando comida a un venado

Junto con ellos, estaban las cabras, esas no tenían ningún temor de recibir la comida y se terminaron quedando con la mayoría. Sobre todo el carnero que se llevaba a todos por delante, con sus cuernos, para que le tocara todo a él.

Dando comida a una cabra   Dando comida al carnero

Finalmente, visitamos las aves salvajes. Había un búho que me intimidó con sus grandes ojos y un ademán de irse encima de mi, pero me encantó su plumaje, cuando al darse vuelta me permitió observarlo detalladamente. Sus vecinas eran una lechuza blanca y otra café, muy quietas. Todos tenían su comida en el suelo, muy cerca de ellos; ratoncitos y un patito.

Búho en parque Wildpark en Leipzig   Espalda de búho en parque Wildpark en Leipzig   Lechuza blanca en parque Wildpark en Leipzig

Este es un plan muy recomendable cuando se tienen niños o se viaja con ellos, sin duda les va a encantar. Todo lo hicimos en una tarde y sin salir de la ciudad, por eso, estando en Leipzig, no hay excusa para no hacer una visita al parque de animales salvajes.

 

Otras actividades para hacer con niños en Alemania:

Una ciudad hermanos Grimm

Canotaje en el río Fulda

En el centenario de un lago

 

Categorías: Alemania, Leipzig, Lugares, Naturaleza, Parques | Etiquetas: , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El parque de Jean Nouvel

Vista exterior del parque del centro del Poblenou, de Jean Nouvel

El Parc del centre del Poblenou es un gran parque diseñado por el arquitecto Jean Nouvel, dentro de una zona de 5.5 hectáreas, distribuidas en cinco manzanas; está ubicado en la avenida diagonal, entre la torre Agbar y el edificio del fòrum; al interior, se conservan una gran cantidad de diversas especies vegetales. Fue inaugurado en el año 2008, se puede visitar libremente y la mayor parte de sus recorridos son accesibles.

Con esto de adentrarnos en Barcelona, me puse en la tarea de ir a esos lugares, que en estos casi dos años, no había visitado, aun teniendo muchas ganas de hacerlo; o que en todo caso, solo había observado desde afuera; como este parque, que me había causado interés y curiosidad, gracias a sus paredes cubiertas de vegetación y sus espectaculares accesos.

Muro exterior del parque del centro de Poblenou, de Jean Nouvel

Acceso del parque del centro de Poblenou, de Jean Nouvel

 

Materiales

Aquí, los materiales tienen un papel fundamental en la composición del parque. Los muros, de hormigón vaciado, están cubiertos con especies vegetales, dándole un lenguaje más fresco y acorde a la función del espacio; la idea es que se prolongue y el interior pueda tener un techo natural. El mobiliario es de metal, contrastando con lo natural y lo usual. La zona de juegos infantiles está construida en caucho, con colores llamativos, que a su vez indican los límites y recorridos; ofreciendo seguridad y confort a los niños. Algunos senderos están construidos en hormigón de color, haciendo un perfecto juego con las plantas cercanas y sus flores. Además, por diferentes espacios se puede leer la historia del lugar, a partir de planteamientos y/o edificios históricos, que se conservan en su estado original.

Vía que divide el parc del centre del PoblenouZona de juegos infantiles en el parque del centro de PoblenouPisos (suelos) con hormigón de color, en el parque del centro del Poblenou, de Jean Nouvel

 

Mobiliario urbano

Al entrar, llaman la atención muchas cosas, entre ellas, su mobiliario, que no es de los convencionales que estamos acostumbrados a ver y le hacen un gran aporte a la estética del parque. Algunas bancas o sillas, están ubicadas de la manera como se utilizan y no solo en línea recta, por lo que invitan a compartir en grupo, sin tener que estar todos sentados en fila; el parqueadero de bicicletas lo componen unas placas con el mismo lenguaje de los demás elementos.

Lámpara del parque del centro del Poblenou, de Jean NouvelBancas-sillas del parque del centro del Poblenou, de Jean NouvelParqueadero de bicicletas del parque del centro del Poblenou, de Jean Nouvel

 

Espacios

El parque está dividido en espacios, al recorrerlo, se puede ir pasando de uno a otro, al tiempo que se encuentran zonas de estancia y de juegos, como tenis de mesa. Se diseñaron de acuerdo a la evocación del lugar y cada uno tiene su razón de ser, dentro del gran conjunto. Por eso, les enseñaré algunos, brevemente.

 

Rampa de rocas (rampa de roques)

Esta rampa tiene la función de cubrir el área donde funciona la sede de recogida neumática de residuos, para que no sea vista desde el interior del parque.

Rampa de rocas en el parque del centro de Poblenou, de Jean Nouvel

 

Las vueltas (Les voltes)

Este espacio está formado por una secuencia de cuatro vueltas, que van disminuyendo su altura, sucesivamente, desde 8 hasta 5 metros; para integrarse al lugar, al lado de la rampa de rocas, y atenuar la visibilidad de la recogida neumática de residuos.

Una de las vueltas en el parque del centro de PoblenouLas vueltas, en el parque del centro de Poblenou

 

Las cabañas bajo la lluvia (Les cabanyes sota la pluja)

Son estructuras en forma de cabañas, construidas con metal y mimbre, recubiertas con plantas trepadoras y flores, que llegarán a cubrirlas completamente, formando elementos de volumetría que recordarán las antiguas cabañas en el espacio libre.

Cabaña, en el parque del centro de Poblenou

 

La chimenea (La Xemeneia)

Es una huella del pasado industrial del Poblenou, se ha conservado en su estado original, de modo que entre a ser parte del arbolado, que una vez unidas sus ramas, crearán un techo vegetal.

Chimenea en el parque del centro del Pobluenou

 

El trazado de Pere IV (Traça de Pere IV)

El eje cívico de Pere IV ha sido integrado al parque, dándole continuidad a su traza histórica; configura dos de las grandes entradas al parque, que con puertas de hierro y vidrio, permiten la prolongación visual de esta antigua vía, a lado y lado del parque.

El eje de Pere IV, en el interior del parque del centro del Poblenou

 

Los nidos y pozos del cielo (Els nius i pous del cel)

Son espacios pensados para invitar al reposo, los pozos del cielo son elementos verticales que quedarán cubiertos de vegetación de flores y lianas, que invadirán la cubierta vegetal, para crear en el espacio entradas y pozos de luz.

Pozo del cielo en el parque del centro del Poblenou

 

Gracias a las explicaciones en cada uno de los espacios, es posible hacerse una idea de la magnitud (en altura) que tendrá el parque, cuando las especies crezcan y consigan materializar todas las ideas del arquitecto; cuando, finalmente, todo este lugar este cubierto por un gran techo natural, albergando todos estos significados en su interior. Yo, por lo menos, espero poder pasarme por aquí en unos 10 años, para ver el avance, o tal vez en 30, para poder ver definitivamente terminado el parque de Jean Nouvel.

Categorías: Arquitectura, Barcelona, Contemporánea, Lugares, Naturaleza, Parques | Etiquetas: , , , , | 3 comentarios

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: