Weimar

El campo de concentración Buchenwald (3)

Después de hablar sobre el portal de acceso y los prisioneros, y de cómo eran conducidos por el <<camino del carajo>> hasta allí; continuaré con su procedimiento de entrada al campo, los edificios que permanecen en el interior y algunas cosas más sobre su funcionamiento.

Al llegar, los prisioneros eran llevados al edificio de desinfección, donde les rapaban todo el cuerpo y los metían en una bañera con líquido desinfectante y desnudos los hacían pasar hasta el depósito de efectos personales, donde debían dejar sus pertenencias. En este edificio se encuentra actualmente la exposición permanente de la historia del campo de concentración.

Edificios de depósito de pertenencias y desinfección.

Edificios de depósito de pertenencias y desinfección.

Otro de los edificios, era la enfermería de prisioneros, donde casi nadie se atrevía a llegar, excepto que se sintiera demasiado mal, o que tuviera algún privilegio dentro del grupo; ya que no sabían si lo salvarían o lo matarían, por las palabras de la comandancia: “en este campo solo hay vivos o muertos”. Se construyó por la presión de los presos políticos, que empezaron a atender en ella, sin tener conocimientos médicos; después se permitió que quienes los tuvieran, ayudaran allí a sus compañeros, aunque las pocas medicinas que compraban era también por la presión de los mismos.

Buchenwald, al no ser un campo de exterminio, no contaba con cámaras de gas; aunque secretamente fueron asesinadas muchas personas. Una de las maneras que utilizaron fue por estrangulación en el sótano del crematorio, donde murieron más de 1.100 personas; y la otra, fue instalar un edificio con apariencia de consultorio médico, que actualmente es una reproducción del original, construido con base en la memoria de un ex prisionero; donde se hacía entrar al paciente solo, a un cuarto para medirle la estatura, y del otro lado, por medio de un orificio, un oficial le disparaba. De esta manera murieron entre 7.000 y 8.000 víctimas, hasta 400 por noche; especialmente partidarios de la URSS y prisioneros de guerra soviéticos.

Reproducción del medidor de estatura

Reproducción del medidor de estatura

Hasta 1940 se usó el crematorio municipal, después se empezaron a utilizar hornos móviles y a mediados del mismo año, ya se había construido el primer horno crematorio dentro del campo. Como en el otoño de 1941 ya no daban a basto, se construyó en 1942, un segundo, con subterráneo y una técnica más efectiva. 10 hornos iguales se construyeron en Auschwitz; todos por la empresa Topf e hijos. El edificio sobresale entre los demás por la chimenea.

Crematorio

Crematorio

Interior del crematorio

Interior del crematorio

Yéndonos al otro extremo, al lado de la plaza de llamados, se encuentra la cantina para los prisioneros; que abrió en 1941 supuestamente para subir el rendimiento y la motivación en el trabajo; aunque fue organizada por la SS para quedarse con el dinero que enviaban las familias a los internos. Algunos de ellos tenían la autorización para tener dinero y en torno a él empezaban las negociaciones. Fuera del reglamento, la única manera de conseguir las cosas era por medio de robos, cambios o contrabando. La SS administraba el dinero, sobornaba y vendía artículos baratos o innecesarios, normalmente hechos en la cantina; a veces se incluían cigarrillos, cordones de zapatos, botones y comidas, como ensalada de papa o sopa. El líder de cada barraca era el encargado de hacer las compras.

En el subterráneo funcionó un laboratorio químico provisorio para la elaboración de jabón y otros productos; que fue una gran oportunidad para la organización clandestina, de hacer bombas para la resistencia e incluso llegar a probar con granadas.

Cantina de prisioneros

Cantina de prisioneros

Entre la cocina y la lavandería, se encontraba el roble de Goethe, bautizado así por los prisioneros; que al momento de extraer todos los árboles para la construcción del campo, lo dejaron en pie; tal vez porque dentro de los mapas forestales de la montaña, aparecía como una reliquia natural. Los internos contaban que allí se sentaban Goethe y Charlotte von Stein, a tener sus conversaciones. El árbol les daba esperanza, al ser su contacto directo con el exterior, incluso llegaron a escribirle versos, que dejan ver lo que significaba para ellos.

En 1944 fue destruido en un ataque aéreo, por una bomba incendiaria; se conserva la base del tronco.

Roble de Goethe

Roble de Goethe

Así como a los prisioneros, aquel roble los llenaba de ilusión, tú también puedes buscarte algo que te impulse, que te haga salir de ti, volar, soñar, y cuando lo encuentres, no lo sueltes. Si tienes un día malo, o en el que no quieras hacer nada, acuérdate de ellos y en su memoria alégrate, vive, y sigue valorando y agradeciendo las oportunidades que recibes cada día.

Esta es una historia triste, dolorosa, terrorífica, pero real, y debe llevarnos a algo bueno; cada día hacemos historia. ¿Cuál será aquella que contarán de nosotros?

 

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El campo de concentración Buchenwald (2)

Después de conocer la parte exterior del campo, llegamos a la entrada. Desde aquí, les contaré solo a manera de relato, porque ya les había hablado sobre las reflexiones que tuve al estar en este lugar, y de igual forma fue difícil enterarme de cosas, pero tal vez lo sea mucho más escribirlas; con la conciencia de no olvidar todo lo que hay detrás de unas simples cifras, respetando la memoria de todos aquellos que allí habitaron. Seguramente no pueda hoy terminar con este lugar, porque adentro pasaron muchas cosas; no quiero obviarlas, porque ocurrieron realmente; porque alguien tuvo que padecerlas, aunque algunas veces pretendamos, inocentemente, que no haya ocurrido.

El único lugar que estuvo permitido para entrar y salir del campo, fue el portal o puerta de acceso, construida en 1937 por los prisioneros; las puertas laterales, en las torres de vigilancia, eran usadas solamente para suministros. El inicio y fin del enrejado era en este lugar, teniendo una longitud aproximada de tres kilómetros.

Portal de acceso al campo

Portal de acceso al campo

Al mirar el edificio de frente, se observa al lado derecho las antiguas oficinas de la SS y al izquierdo, con las ventanas selladas, la prisión o celda de tortura, que funcionó desde 1938. El reglamento decía que podía mantenerse un prisionero hasta un máximo de 21 días, pero la estancia se prolongaba por meses, terminando a veces en la muerte; su premisa era: interrogar hasta la confesión. En la celda número uno, pasaban las últimas horas aquellos que iban a ser asesinados en el subterráneo al día siguiente.

Prisión

Prisión


Interior de la prisión

Interior de la prisión


Celda de prisioneros

Celda de prisioneros

En la parte superior se encuentra la torre de madera desde la cual controlaban, visualmente y con armas, las barracas y la plaza de llamados; desde afuera podía verse sobre la entrada la frase “con justicia o sin ella, por mi patria”. En el centro, está la puerta de hierro, por la cual debían pasar los prisioneros diariamente al trabajo, con miedo a los maltratos; desde adentro puede leerse en ella la inscripción <<Jedem das seine>>,<<a cada uno lo suyo>>; que se ha convertido en símbolo de Buchenwald, y la deja a una sin palabras.

Puerta de entrada

Puerta de entrada

El 11 de abril de 1945, al llegar el tercer ejército americano, prisioneros políticos esperaban en el portal con una bandera blanca; simbolizando la huida de sus captores. El reloj a las 15:15h fue detenido simbólicamente en ese momento; se hallaban adentro 21.000 prisioneros.

Torre del acceso

Torre del acceso

El hospital de evacuación #120 de las fuerzas americanas intentaron salvar la vida de los sobrevivientes, utilizando los antiguos cuarteles como hospitales provisionales. No fue posible salvarlos a todos, durante las semanas siguientes murieron todavía más personas a causa de las condiciones en que se encontraban.
 

Los prisioneros

Al cruzar el portal, lo primero que se observa es un lugar desolado, en el que van encontrándose las huellas de los acontecimientos sucedidos; por medio de los avisos que dan cuenta de lo que se trataba cada punto específico.

Plaza de llamados

Plaza de llamados

La plaza de llamados era un cuadrado en el que marchaban cada día para ser contados, al amanecer y en la noche, hasta 20.000 prisioneros. Los formaban justo al frente del portal, para que pudieran ver las ametralladoras de la torre y escuchar los gritos de las torturas en el bunker. Hacía parte del programa de humillación y degradación, donde tenían que cantar, quitarse la gorra, estar varias horas de pie, con hambre y cansancio del día; negarse significaba la muerte. Allí se producían también los castigos públicos.

 Ahora se conservan las fundaciones de los bloques o barracas de madera donde vivieron. Si hubo un lugar en el cual no pude contener mis lágrimas fue en el bloque número ocho, para niños y jóvenes. Estuvieron allí polacos, judíos, sintos y rumaníes, y debían vivir y trabajar junto a los adultos. En 1942 aumentó el número con polacos y rusos; después con judíos, sintos y rumaníes procedentes de Auschwitz. Por lo que se destinó otra barraca, en el campo pequeño, para recibirlos; en julio de 1943 llegaron 160 adolescentes rusos y ucranianos, y en 1944, más polacos y judíos. Algunos sobrevivieron, con la ayuda de los presos políticos y se liberaron en total 904, el más pequeño acababa de cumplir los cuatro años. Los últimos meses, antes de la liberación, un tercio de los prisioneros era menor de 20 años.

Lugar donde estuvo el bloque de niños

Lugar donde estuvo el bloque de niños

El bloque 7 era para los prisioneros de guerra soviéticos, que el ejército alemán entregó a la SS para trabajos forzados. El 18 de julio de 1941, se trasladaron 2.000 desde el campo de Hamburgo y el número rápidamente se redujo a 800. Un día antes de la liberación, la SS los envió a las <<marchas de la muerte>>, para evacuar el campo.

El bloque 50 fue desde el otoño de 1939 para polacos, y a mediados de 1943, se convirtió en un centro de investigación para el tifus epidérmico. El bloque 46 se utilizó a partir de 1942 para lo mismo. Más de 1.000 prisioneros fueron inyectados con sangre contaminada y utilizados en experimentos hasta 1945.

El bloque 22 fue la barraca judía, a partir de 1938 llegaron, con la persecución, políticos, científicos, artistas y personalidades; su estadía estuvo marcada por la miseria, la estrechez y la discriminación. Las tareas que debían realizar eran en la cantera, limpieza de letrinas y transporte de cadáveres y materiales pesados. En la primavera de 1942, muchos fueron trasladados a Auschwitz y en 1944 se recibieron transportes provenientes de los campos de exterminio en oriente, con más de 50.000 hombres y mujeres, de los cuales muchos se llevaron a comandos exteriores, para cavar túneles o construir bunker; morían abandonados o se asesinaban. Finalmente solo 3.000 fueron liberados.

Monumento a los judíos

Monumento a los judíos

En 1942 se construyó el campo pequeño, como un campo de cuarentena; estaba separado del resto por un alambrado. Entre 1944 y 1945 se convirtió en un campo de enfermedad, debido a la llegada masiva de prisioneros, desde los campos evacuados del este. Más de 5.000 personas murieron en los últimos 100 días.

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El campo de concentración Buchenwald (1)

Entrada al campo

Entrada al campo

Aunque han pasado algunos días, hay impresiones que siguen estando vigentes, así que empezaré por el exterior, que puede ser un tanto más sencillo de describir. Ya se ha mostrado mucho en películas y dicho en libros, pero en definitiva cada campo tiene sus particularidades y su historia, y este fue uno especial.

Está ubicado en la ladera occidental de la colina de Ettersberg, donde las personas de la zona realizaban sus paseos, hasta que en el verano de 1937 se prohibió el acceso, porque habían iniciado su construcción. Para llegar se toma el bus #6 en la ciudad de Weimar, este pasa cada hora, tarda 15 minutos y termina su ruta en el mismo lugar del memorial; en el parqueadero donde comienza el recorrido. Al bajar se puede ver claramente la oficina de información, un mapa enorme del lugar y varios edificios amarillos.

Todas las instalaciones hacen parte de un proyecto llamado el memorial de Buchenwald, es completamente abierto y gratuito; además, cuenta con cuatro exposiciones permanentes y una oficina de información donde se puede comprar el plano con la explicación, disponible en varios idiomas, por 1€ y es posible adquirir una audio guía (en un ipod nano) por 3€ ; yo no soy muy de esas cosas, pero aquí valió mucho la pena. Algunos edificios se conservan aun, los bloques o pabellones donde vivieron los prisioneros eran de madera y fueron retirados algunos años después de la liberación.

Para comenzar, decirles que no es cierto lo que la mayoría de personas piensa (yo también, antes de esta visita), que estos lugares eran solo para judíos. En principio, Buchenwald fue construido para deportar allí a hombres, jóvenes y niños, que no tenían lugar en la sociedad nacionalsocialista: opositores políticos al régimen nazi, criminales, homosexuales y testigos de Jehová; posteriormente, cuando empezó toda la persecución a los judíos y en especial, después de la noche de los cristales rotos, ingresaron más de 10.000; siendo ellos los que se llevaban la peor parte ahí adentro.

Entre los edificios más representativos que quedan, se encuentran los antiguos cuarteles de la SS, en total eran 18, ahora se conservan solo cinco en forma original y tienen diferentes usos, como el de vivienda y oficinas. A finales de 1937, esta unidad contaba con 1617 soldados y hasta principios de la segunda guerra mundial esta cifra se duplicó, con la inscripción voluntaria de jóvenes.

Antiguos cuarteles de la SS

Antiguos cuarteles de la SS

Caminando un poco hacia el oriente, se encuentra lo que fuera la estación ferroviaria. Su construcción se ordenó en marzo de 1943, para apoyar la fábrica de armamentos que funcionaba a su lado; donde la SS arrendaba las instalaciones, con el personal incluido, principalmente rusos, franceses y polacos, haciendo turnos de 11 horas. Los prisioneros debieron construir en 100 días, los 10 kilómetros que los separaban de la ciudad de Weimar; a mediados de junio, una semana antes de la inauguración, trabajaban allí, hasta el cansancio, 1400 de ellos. No se conoce con exactitud, cuantos murieron en esta tarea; pero se sabe que en ese año, entre la fabricación de armas y la inauguración, murió un tercio de la población.

Estación ferroviaria

Estación ferroviaria

La calle que une la estación ferroviaria con la entrada al campo, se llamó camino del “carajo”; que en alemán hace referencia a un ritmo rápido y rasante, pero que en este caso podría tener mejor relación con nuestro concepto “al carajo”; ya que por ahí entraron los prisioneros al campo, empujados y golpeados, formándose así, una primera idea de lo que sería su vida en este lugar.

En el mismo, se encontraban el garaje, la gasolinera, y más adelante, los edificios de la comandancia y la sección política; que reunían en la misma calle, al comandante, con sus ayudantes, la organización de las tropas, la Gestapo; que se encargaba del número de muertes y mantenía el control por medio de denunciantes, el registro civil de Weimar y la dirección de prisión preventiva.

Edificio de la comandancia

Edificio de la comandancia

Edificio de la Gestapo

Edificio de la Gestapo

Otra de las construcciones que se encontraban por fuera del campo, era el jardín zoológico de la SS. Su construcción se ordenó en 1938, entre la sección política y el enrejado, financiado con el dinero robado a los prisioneros. Su principal atracción fueron los cuatro osos en una jaula, que servían de distracción para la SS y sus familias. Ahora se conserva solo una pequeña parte.

Fotografía del aviso: Jardín zoológico

Fotografía del aviso: Jardín zoológico

Antiguo zoológico

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El primer campo de concentración

Campo de concentración Buchenwald

Campo de concentración Buchenwald


Aún no termino con Marburgo, pero no podía dejar de contarles la experiencia que tuve ayer; era la primera vez que visitaba un campo de concentración y a pesar de haber estado ahí más de cuatro horas, todavía me falta categorizar y asumirlo; recibí mucha información y prácticamente no deje un rincón sin recorrer; quedé llena de impresiones y sensaciones.

Estar en un lugar así, después de haber leído y escuchado tantas cosas, donde se puede ver parte de esa realidad, sigue siendo increíble; tuve que repetirme varias veces: ¡esto fue real, no son solo historias! y por más que se pueda observar, uno no puede imaginarse completamente lo que sufrieron y vivieron allí; qué duro fue y hace tan pocos años…

Después les contaré con detalle algunas de las cosas que aprendí, y les mostraré lo que hay; por ahora, solo traigo unas pequeñas reflexiones, porque tendrán que pasar días para terminar de meditarlo.

¿Y qué puedo pensar sobre todo esto? que es tal vez lo máximo, en término negativo, a lo que puede llegar el ser humano; que la maldad solo trae más maldad, se va multiplicando; y que se es responsable por la vida, cada día. Uno se va convirtiendo en aquello que alimenta de sí mismo, se de cuenta o no; cada día contribuye a la suma de un total.

Los soldados eran jóvenes que entraron voluntariamente a la SS, por un ideal político, adentro se encontraron algo diferente y se fueron sumando a ello; con el entrenamiento se empezaron a volver malos, llegando algunos a destacar tanto, que avanzaron en su carrera hasta llegar al campo de exterminio Auschwitz, el más cruel de todos. Pensaba en ellos y en cómo pudieron volverse así, y creo que de alguna manera pudieron ser víctimas de una ideología, estando adentro no había marcha atrás. Pero siempre la hay, existe la libertad humana y cada uno podía optar, y eso fue lo que eligieron. También habría que pensar en su deseo de poder, allí podían sentirse grandes, mejores que los prisioneros y por tanto con el derecho a hacer con ellos lo que quisieran; quizás entre ellos la competencia era sobre cuál podría ser más cruel.

Y así, como llenándonos de actitudes, pensamientos y acciones malas, nos vamos dañando; de la misma forma, con actos contrarios, podemos ir siendo mejores cada día. Si se quiere ser un lector asiduo, basta con empezar a hacerlo un ratito cada vez y luego nos encontraremos haciéndolo sin problema. Tenemos la libertad (y la obligación) de hacer con cada uno de nosotros, lo que tenemos que ser, aquello que queremos ser.

Cada vez que pienso en las personas que tuvieron que vivir esto, me digo: ¿y yo qué estoy haciendo? yo que tengo la libertad de vivir mi vida ¿qué estoy haciendo con ella?, ¿la estoy valorando lo suficiente?. Que no hubieran dado ellos por tener un tiempo para hacer lo que quisieran, o la opción de decidir hacer algo o no; fueron humillados, maltratados, y aun así lucharon por mantener su vida, e incluso podían tener ánimo para jugar al dominó o a las damas, con las fichas que ellos mismos hicieron, con cualquier material al alcance.

Juegos utilizados en el campo

Juegos utilizados en el campo

Hay situaciones extremas que pueden sacar lo mejor o lo peor de nosotros mismos, pero no es necesario esperar a que ocurran para empezar a hacer algo; es mejor valorar ahora todas las posibilidades que se tienen y aprender a dar gracias por ellas.

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