Santander

El palacio de la Magdalena

El palacio de la Magdalena, Santander.

Este hermoso palacio, que acaba de cumplir sus 100 años, está ubicado en la ciudad de Santander, España. Dentro de la península de la Magdalena, que conforma un paisaje exclusivo y pintoresco, dentro de la región de Cantabria. En 1912, todo el conjunto fue regalado, por la ciudad, a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia y en 1977 volvieron a hacer parte del patrimonio de Santander. El jardinero mayor del rey, Juan Gras, fue el encargado de proyectar todo el parque y los caminos se construyeron de acuerdo al antiguo velódromo.

Cualquiera puede visitar la península de la Magdalena, ya que esta tiene acceso libre. Al cruzar por la antigua puerta, es posible encontrarse con un tren turístico que realiza un viaje por todo el lugar; aunque pienso que es mejor conocerlo caminando, para no perderse ningún detalle.

Tren turístico, península de la Magdalena, Santander

La mejor forma de iniciar el recorrido es por el lado izquierdo, de esta manera se empieza a subir, observando el hermoso paisaje y rápidamente, se llega al mini zoológico al aire libre, que contiene varias especies marinas en su interior. Este funciona desde el año 1985 y es posible ver a los animales en un entorno natural, con gran espacio; mientras se van contemplando las maravillosas vistas al mar.

También es posible aprender sobre cada una de las especies, sus nombres y las diferencias fundamentales entre ellas. Por ejemplo, aquellos que nos parecerían unas focas, son en realidad leones marinos. Estos pueden utilizar sus aletas traseras para caminar, tirándolas hacia adelante.

Después de recorrer todo el mini zoo, al continuar caminando, se encuentra el museo del mar, que contiene los galeones y la balsa, utilizados por Vital Alsar en su singladura del pacífico de 1970.

Pingüinos en el zoo de la península de la Magdalena     Leones marinos en el zoo de la península de la Magdalena

Los galeones utilizados por Vital Alsar en  1970.La balsa de Vital Alsar en su singladura del pacífico de 1970.

Se continua ante vistas impresionantes y antes de terminar de subir, ya empieza a observarse de a poco el palacio. Este fue diseñado por los arquitectos Javier González Riancho y Gonzalo Bringas y construido entre 1909 y 1911 para albergar a la familia real. En 1913 se amuebló, empezando a ser utilizado de inmediato como residencia de verano. El edificio es de piedra con cubiertas de pizarra y su estilo tiene influencias inglesas y francesas, con algunos toques de la región.

vistas al mar, camino al Palacio de la MagdalenaPalacio de la MagdalenaEntrada al Palacio de la MagdalenaInterior del Palacio de la Magdalena

Al llegar por este costado, se puede ver la fachada posterior, que es la entrada que se utiliza en la actualidad para acceder a él. Entre julio y septiembre no es posible visitarlo, ya que en este periodo el palacio se convierte en la sede de los cursos de verano de la UIMP.

Alrededor del palacio, las vistas siguen siendo encantadoras. Entre sus enormes acantilados y la isla del Mouro.

Península de la MagdalenaIsla del Mouro. Península de la Magdalena

En su entorno cercano, puede encontrarse además, el faro de la cerda, la antigua casa del administrador real, las caballerizas, convertidas ahora en residencias para estudiantes, y algunas playas. Una gran zona verde, ubicada a la entrada del conjunto, es utilizada en algunas ocasiones para eventos y como lugar de conciertos. Aunque sin duda, la vista más exclusiva e irrepetible de todo este lugar será siempre la fachada principal del Palacio de la Magdalena.

Fachada principal del Palacio de la Magdalena

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Ciudades transformadas en torno al agua

Ría de Bilbao, vista desde el puente Calatrava

A esta altura ya deben saber que el mes pasado participé en un curso de verano de la UIMP, en la ciudad de Santander. En este momento, quiero hablarles sobre uno de los temas, porque estuvo muy interesante y me ayudó a conocer la manera como se han estado planificando las ciudades que están cerca del mar o de una fuente de agua, como ría o río. Las transformaciones y avances de las ciudades son sorprendentes. En este momento, hay muchas que continúan en esta línea y están siguiendo el ejemplo de las primeras, aunque sin dejar de vivir su propio proceso.

La transformación física de la ciudad

Este fue el tema del primer día, donde estuvieron invitadas las ciudades de Bilbao, Avilés y Santander. Cada una fue hablando sobre las motivaciones, factores y experiencias que tuvieron, cómo lograron los resultados esperados, y los diferentes proyectos puestos en marcha. Además, la repercusión directa que tuvo sobre sus ciudades, la inclusión de arquitectos de prestigio en el diseño de sus edificios.

Bilbao

Para mí, la más impresionante fue la experiencia de Bilbao, mucho más, al conocer que el principal motor de su transformación fue la búsqueda de empleo para sus habitantes. Tuve que ir a conocerla personalmente, después de la gran cantidad de imágenes e información que se nos proporcionó en la exposición; por suerte está solo a una hora y media de Santander y el curso terminaba al medio día, con lo cual tuve algunas horas para visitarla. Necesitaré de un post o varios, para hablarles sobre ella.

Intervención en la ría de Bilbao

Avilés

En el caso de Avilés, tercera ciudad de Asturias, es conmovedora la historia ligada al proyecto del centro Niemeyer. La fundación príncipe de Asturias, por motivo de su 25° aniversario, en 2005, pidió a cada uno de sus ganadores, un regalo. Niemeyer, que había recibido el premio en 1989, les respondió: “yo soy arquitecto, yo les regalo un diseño”. No sabían muy bien donde ubicarlo y ya que coincidía con la transformación de Avilés, fue asignado a esa ciudad; para cuando comenzó a construirse, el arquitecto ya contaba con 100 años de edad. Junto con él, se empezó a desarrollar “la isla de la innovación” y se ha fomentado la cohesión social, con empleos sostenibles y participación ciudadana.

Alcaldesa de Avilés en la presentación de la ciudad.

Santander

La intervención de Santander, estuvo muy directamente ligada al puerto y al diálogo que debe existir entre este y la ciudad. Se está trabajando en algunas inversiones estratégicas y próximamente se abrirá un concurso internacional de ideas, para elaborar el plan especial para la intervención de la zona. Además, el centro botín, de Renzo Piano, dará una nueva cara a la ciudad cuando sea inaugurado el próximo verano.

Puerto de Santander

El caso de Medellín

Este no fue un tema del curso, pero inevitablemente, después de toda esta información, me quedé pensando en mi ciudad, Medellín, que como en todas las ciudades ejemplo, se ha dispuesto el tráfico al costado del río, volviéndolo un divisor de la ciudad y no un conector o propiciador de encuentros, como debería serlo.

Alegremente, en este momento, Medellín se encuentra en una situación similar a la de las ciudades estudiadas. La semana pasada se estuvieron exponiendo las propuestas participantes en el concurso de diseño urbanístico, paisajístico y arquitectónico del parque del rio Medellín y se eligieron las siete que continuarán a la segunda fase.

Confío en que se pretenda unir sus laderas y aprovechar las áreas libres a su costado, permitiendo retomar su entorno para los habitantes y la vida del afluente. Ha sido un concurso público internacional, donde han participado 57 proponentes de diversos países y principalmente de Colombia. No sería de extrañar que entre los participantes españoles, hayan estado algunos de los expositores del curso.

Rio Medellín, zona norte

Ahora, solo nos queda esperar, para ver cómo nos va en esta nueva etapa, si ponemos o no en práctica toda la experiencia que ya han conseguido otras, para que la nuestra pueda ser también una ciudad transformada en torno al agua.

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Descubriendo a Santander

Empezaré a hablar de este viaje desde el principio y lo primero será aclarar lo que también estuvo siempre en mi cabeza, hasta este día, al escuchar esta palabra. No se trata del departamento de Santander, de mi hermosa Colombia, sino de una ciudad española, capital de la comunidad autónoma de Cantabria; donde curiosamente, para mi, se le dice a sus habitantes santanderinos y no santandereanos, como lo hacemos nosotros. Y tenemos en común el océano atlántico.

Lo segundo, es cómo llegar hasta Santander desde Barcelona. La mejor opción que encontré fue un vuelo de Ryanair, que va directo desde el Prat, y tiene una duración de una hora; además, se vuela todo el tiempo sobre España, por lo que resulta entretenido.

España desde el aire. En vuelo Barcelona-Santander

Al llegar, había justo al frente de la salida un punto de información; yo quería un plano de la ciudad y preguntar cómo llegar a la misma; solo tenía la información de googlemaps y en ese momento entendí que no era correcta, la estación más cercana del tren, se encuentra a un kilómetro, por lo que no es opción. Desde el aeropuerto de Santander sale, cada media hora (en punto y a y media), un autobús que conecta con la estación de buses de la ciudad, en 10 minutos y con un costo de 2,20 euros. Recibí también un plano general, con toda la información de interés para conocer Santander y visitar sus principales lugares.

Bus del aeropuerto de Santander, España

Como había ido a la ciudad para realizar el curso de verano de la UIMP, con la beca que me había ganado en Ágora, me dirigí al hotel asignado, caminando por la calle castilla; estaba muy cerca de allí. Fui muy bien recibida y me sorprendió que el señor me entregara mi carné para ir a cenar esa misma noche, porque me habían dicho que lo recibiría al día siguiente, al entregar los documentos de la matrícula. Desde allí, se empieza a apreciar la calidad y buena preparación de los mismos. Subí al cuarto, me encontré con la chica que lo compartiría, y decidimos salir muy pronto para conocer el centro y después irnos al palacio.

Empezamos a caminar por la zona, los edificios antiguos y su historia, nos fueron atrayendo. El banco de España, el edificio de correos, la catedral y su capilla baja; incluso la estatua del hombre que dio nombre a la ciudad, Santander; al entrar a la plaza porticada.

Banco de España en Santander     Edificio de correos. Santander, España

Iglesia del cristo, catedral de SantanderEstatua de Santander, en plaza porticada

Después, nos dirigimos hacia el mercado del este, donde se encuentra otro punto de información de la ciudad. Entramos para preguntar sobre el transporte urbano, ya que lo utilizaríamos mucho. El costo por trayecto es de 1,30 euros, pero comprando -por 1,00 euro- la tarjeta TUS transporte urbano de Santander, se paga menos de la mitad; así, que esa era la mejor opción para viajar en los siguientes días. Fuimos a un kiosco a comprarla, lo mínimo que puede recargarse es 6,00 euros y puede compartirse si se quiere; además, cuando se devuelve, se recibe nuevamente el euro pagado por ella. No hay disculpa para no hacerse con la tarjeta y ahorrar en los viajes.

Continuamos con el recorrido, esta vez hacia el puerto, encontrándonos con el emblemático edificio del banco Santander; antes de llegar al paseo de Pereda, con sus famosos jardines. En ese momento, decidimos descansar un poco, por lo que tomamos un bus hacia la magdalena; desde ese punto, casi todos pasan por allá.

Edificio principal del banco Santander

Al llegar a la parada del autobús, se debe caminar un par de cuadras hasta la entrada general de la península de la Magdalena. Después, dependiendo del camino elegido, pueden ser otros 10 o 15 minutos hasta la entrada del palacio. Nosotras elegimos el camino de la izquierda, es el más bonito y el más largo; de ahí en adelante, usamos siempre el de la derecha, para subir pronto.

Llegamos directamente al comedor y allí nos quedamos recargando energía hasta que casi habían cerrado. Para cuando habíamos acabado con todo, ya había oscurecido.

Vista nocturna de la entrada al palacio de la Magdalena

Salimos pronto de allí, para terminar de dar la vuelta a la bahía y llegar al sardinero. Pero solo un ratito, porque aunque la noche apenas comenzaba y se estaba celebrando la semana grande de Santander; nosotras debíamos madrugar para el inicio de nuestros cursos.

Al final, se nos alargó un poco, pero eso se los mostraré después; aun queda mucho por contar sobre este gran viaje: los cursos, el puerto, las fiestas y otros más; para poder decir, sin ninguna duda, estamos descubriendo a Santander.

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Mi experiencia como becaria en los cursos de verano de la UIMP

Angela en los cursos de verano de la UIMP en Santander

Todo inició con un correo de Ágora, donde me dijeron sobre la disponibilidad de becas para hacer un curso de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander. Me pareció una ocasión perfecta para aprender y conocer la ciudad, en la semana que tendría libre, después de la defensa de mi trabajo final. Así que me inscribí para ganar la beca completa, del banco Santander y realizar el curso de Planeación estratégica de ciudades. Días después me llegó el comunicado de que había conseguido unas de las 30 que entregaron y que esta se gestionaría a través de la universidad.

Posteriormente, recibí un correo con la información del hospedaje que se me había asignado, era el hotel Piñamar; muy cerca del centro y del puerto. Las demás dudas me fueron despejadas en una llamada recibida desde el departamento de residencias de la UIMP. Podía llegar el día anterior al inicio del curso y recibiría un carnet, con el cual tendría todas las comidas en la sede de los cursos: el palacio de la Magdalena.

Hotel Piñamar, SantanderPrimer plato, bufet. En Palacio de la Magdalena

Y todo funcionó perfectamente, al llegar al hotel recibí el carnet o acreditación y la información relacionada con los horarios, el transporte y los demás compañeros. Hasta ese momento, no sabía que compartiría la habitación con otra chica y fue muy bueno así, ya que pudimos estar juntas y compartir las expectativas y demás.

Cada día, el bus paraba cerca del hotel e iba pasando por las demás residencias, llegábamos con el tiempo suficiente para desayunar y reposar; antes de iniciar. Mi curso estuvo maravilloso, con el alcalde de Santander en la inauguración y la clausura. Aprendimos de diferentes personalidades relacionadas con la transformación, renovación urbana y planificación de las ciudades; sus procesos, ideas, resultados y proyectos.

Fueron solo tres días, pero muy intensos e interesantes; pasados por la semana grande de Santander, con alegría por las nuevas amistades encontradas y hasta con la posibilidad de conocer a una gran científica española: Margarita Salas. Así, fue mi experiencia como becaria en los cursos de verano de la UIMP.

Angela con Margarita Salas en los cursos de verano de la UIMP

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