Milán

La otra cara de Milán

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Milán, fue una ciudad que me sorprendió por ser tan diferente a lo que yo tenía en mente, dentro de esas vagas ideas que uno se forma de las ciudades, a partir de historias o noticias que se escuchan. En este caso muy directamente ligadas a la moda, que habían hecho que la pensara como una ciudad moderna, en la que la historia no cabía. Tendencia que podría venir fácilmente por la poca que tiene mi ciudad, cuando de edificios y patrimonio se trata.

Para mí, es difícil decir ahora si me gusta o no; de lo que estoy segura es de que no me gustaría vivir allí; todas las ciudades tienen su encanto y podría decir que tal vez, el de Milán, es esa mezcla entre nuevo, antiguo, moda y patrimonio. Las vitrinas o escaparates resaltan con sus colores, entre la monocromía de fachadas cargadas de historia; eso, al caminar por el centro, la galería o su gran avenida, rumbo al castillo, porque de Montenapoleone, la zona de la moda, no puedo hablarles, por allá no me metí; y aunque dicho contraste nunca me ha gustado (prefiero poder observar los edificios libres de aditamentos), allí podría estar la magia que atrapa a tantos turistas, que sueñan con adquirir al menos una prenda, para poder decir: esto lo compré en Milán. Y aseguro que de esos quedan, porque ya me encontré a varios tomándose fotos, nada más que frente a la catedral, con una bolsa en cada mano…

Calle  Dante en Milán

Yo voy a otro lado, a ese de descubrir lo profundo de su historia, de encontrar pequeños y grandiosos edificios, que sumados a grandes detalles, componen su verdadera riqueza; creo que eso es lo que viven sus habitantes, aunque como siempre, habrá de todo. La forma como se aproximen las personas a las ciudades, estará siempre muy ligada a la imagen que han querido dar de ella; en este caso, la arquitectura pasó a un segundo plano.

Detalle de edificio en la calle Dante, en Milán    Edificio Generalli en la plaza corusio en Milán

Y ni qué decir de la oficina de turismo, solo hay una en toda la ciudad, a parte de la de la estación central, y es muy poca la información que brindan; según la señora que me atendió solo hay que conocer tres cosas, entre ellas, el barrio de la moda es infaltable. También mencionó a Leonardo Davinci, pero no tenía ni idea de lo que se encontraba en el lugar al cual me envió y eso que se trata nada más y nada menos que del cuadro original de la última cena, que se halla en el museo cenacolo vinciano.

Museo cenacolo vinciano en Milán

Con esto, se confirma el interés y la visión de quienes manejan la ciudad, el tipo de turismo que quieren ofrecer, siendo más bien light y ajeno al lugar en el cual se ubica. Que no haga preguntas, que no piense y que se desarrolle en la zona destinada para ello, sin ir un poco más a esa ciudad que los acoge. Y yo me pregunto: ¿cuántos conocerán la otra cara de Milán?

Categorías: Italia, Milán, Países | Etiquetas: , , , , | 3 comentarios

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