México

La casa Gilardi

Casa Gilardi. Luis Barragan

Sin ninguna duda, lo mejor que pudo pasarme en México fue precisamente lo último que visité, la última tarde y es justo la última obra diseñada por el arquitecto Luis Barragán: La casa Gilardi.

Y cuanto me hubiera gustado preguntar la verdad sobre su nombre… Leí en la información oficial, que ese era el apellido del señor que solicitó el diseño, el publicista y fotógrafo Francisco Gilardi; pero eso no parece concordar con la realidad, ya que fui una privilegiada al poder haber sido recibida por el mismísimo señor Martín Luque, propietario de la casa y aquél que pidió su diseño personalmente al arquitecto. Pero más allá del nombre, lo verdaderamente importante es que la experiencia vivida fue como si el mismo arquitecto me la hubiera presentado. ¡Cuánta pasión por su casa, cuanto respeto y reverencia! Él es profundamente consciente del tesoro que tienen entre manos él y su familia. Y se esfuerza por cuidarla y mantenerla tan original como el primer día.

Historia de la casa Gilardi

Todo empezó como un simple sueño. Con tan solo 24 años, Martín había ido, con su esposa, a conocer las caballerizas de Luis Barragán. Ya habían visto otras obras del arquitecto y desde ese momento quisieron tener una casa “estilo Luis Barragán”. Después de la obvia negativa de un arquitecto amigo, Aurelio Martinez, de hacerles un diseño así, fueron a buscar al propio Barragán a su casa, muy cerca de allí. Este les dijo que no, que ya estaba retirado. Sin embargo, días después, para la publicación de un libro, le solicitaron al arquitecto algo que no estuviera ya publicado. Con tanta insistencia sobre la importancia de algo inédito, recordó la propuesta de los jóvenes y se le ocurrió ir al lugar, con la idea de conseguir lo que le estaban solicitando. En la misma visita hizo el dibujo y así, dio inicio a este magnífico proyecto.

Curiosidades de la casa

  • El lote es de solo de 10 metros de frente por 35 de fondo.
  • Se trabajó con piedra volcánica, de una mina cercana.
  • Todos los muebles son ensamblados, no tienen ningún clavo.
  • La cerámica o mosaicos son de puebla, el mismo arquitecto combinaba los colores y mandaban a hacer las piezas allá.
  • El arquitecto les entregó la casa terminada, con la decoración incluida. Además, les fue enviando lo que creía necesario, de entre las cosas que guardaba en su propia casa.
  • El huequito que tiene la puerta de la cocina lo hizo a petición de la cocinera, que tenía problemas con el aire cuando le abrían la puerta, al estar horneando.
  • Ha sido visitada por grandes personalidades, entre ellas el escritor Saramago y casi todos los grandes arquitectos del mundo.

Recorrido por la casa

Acceso a la casa Gilardi

Al abrir esa robusta puerta de madera, uno se halla de inmediato frente a un espacio grande, de preparación para entrar a la casa; donde al tiempo hay una bodeguita para guardar, una cava y el baño social. Luego están las escaleras, por donde se sube al salón, con su patio y al dormitorio de uno de los hijos. Además, por una puerta pequeñita y muy precisa, a las terrazas. Los otros niveles son privados.

Al volver a bajar, se encuentran la cocina, un corredor impresionante y al fondo, la piscina, por la cual se sale al patio interior, alrededor del cual está configurada toda la casa. ¡Una perfecta obra de arquitectura!

Es una lástima que no haya podido tomarle fotos, para poder mostrarles todo aquello que la caracteriza tan especialmente: los colores, las texturas y la luz que va transformando los espacios. Aunque al menos una sí podrán ver, en uno de sus puntos más especiales, por los cuales terminó el recorrido. Aquí estoy yo, posando al lado del señor Martín que me abrió de par en par las puertas de su casa, la casa Gilardi.

Angela con Martin, propietario de casa Gilardi

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