República checa

La imagen de Praga

Escudo de Praga

Hasta la semana pasada la imagen de Praga que había quedado grabada en mi memoria era la de una ciudad histórica, imponente, fría y desolada. No era para más, la había visitado uno de aquellos febreros en que las temperaturas bajaron más de lo esperado. Estábamos a -21°C y lo único que esperaba encontrar en ella, era un lugar cálido en el cual volver a sentir mis dedos. Esa sensación nunca la olvidaré, pensé que se me iban a quebrar por el frío. Atravesé el puente Carlos tratando de ver todo y disfrutar mi primera vez en Praga (solo media hora), pero a veces no podía ni levantar mi cabeza. Se me hizo larguísimo.

Angela en el puente Carlos de Praga

Ahora que he regresado a conocer la ciudad, me he encontrado a otra completamente diferente. Pude encontrar su lado histórico con mucha más profundidad, pero también otros aspectos que cambiaron la visión que tenía de ella. No solo por lo maravilloso que puede ser el cambio natural de las ciudades y personas, por las estaciones, si no por algunas otras que salen a relucir.

Varias cosas llamaron mi atención, las que más, los turistas invadiéndola y las mujeres tan sofisticadas. Con las vistas que tuve de la ciudad, desde lo alto, me sorprendió el rio de gente sobre el puente Carlos, ni loca pasaría por allí, no creí decir eso pero prefiero el puente en invierno. Así estuvieron todos los lugares y reconfirmé mi deseo de ir independiente, a mi ritmo y con algo de tranquilidad, no en medio de miles de personas que quieren ver por la misma ventana y tener que hacer fila para hacerlo. Entré al castillo y a lo que me permitió el tiquete pequeño, pero si hoy me preguntaran, diría que es mejor quedarse afuera, mientras todos entran. Con las partes que se permite ver sin pagar es suficiente.

Vista del puente carlos, Praga, desde el parque Letenske sady

Con respecto a las mujeres, fue impresionante la manera como se visten y arreglan, completamente chics. Me hizo pensar en lo acostumbrada que estoy a las mujeres alemanas, que en general no se arreglan mucho. Supongo que la excepción se dará en las grandes ciudades, pero nunca vi a mujeres como en Praga. Dan bastante importancia a la moda, para cada momento del día. Y seguro me he olvidado también de las mujeres de mi ciudad, que sin duda me sorprenderán al volver, estarán casi igual a estas o tal vez más.

Esta fue la Praga que me encontré al volver, la que permanece y se conserva, pero a la vanguardia de la moda. Aquella que todos quieren visitar, recorrer y mirar por allí y por allá. La que tiene cabida para todos y ofertas de todos los estilos y colores. Una ciudad maravillosa, con muchas caras, esta es para mí, la imagen de Praga.

 

La impresión que he tenido de otros lugares:

Una mirada a Barcelona

Rotenburg, la ciudad de las esculturas

Impresiones de Polonia

Categorías: Países, Praga, República checa | Etiquetas: , , , , , , | 1 comentario

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: