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Al mar, tan… indescriptible

Atardecer en el mar

A este mar inmenso que me encanta, aquel que ya se ha llevado más de dos de mis escritos, ¿por qué le sigo escribiendo?. Magnífico, profundo; sosegado y turbulento a la vez. Azul, tan azul, que con este atardecer se confunde, en el horizonte, con el cielo.

No se trata solo de ir en un barco*, es estar sumergido dentro de él, es verlo, mirarlo y volverlo a contemplar. Y allí está siempre, tan sereno, tan tranquilo, tan lineal, tan misterioso e indescifrable; con un sonido que es como un sueño**, como un susurro; tan lejano, tan cercano; tan propio y tan extraño.

Así es el mar, tan amplio para todos y tan particular como para uno. No importa cuánto se avance sobre él, sigue igual, tan callado o tan risueño como él lo quiera; acompañado, normalmente, por el viento, otro sueño**, y pasean de la mano, mientras son observados por unos y otros; desde allá, desde acá, y desde cualquier puerto en el mundo. ¿Sin intimidad? la tendrán en algún lugar oculto, que solo ellos conocen, donde también suelen encontrarse con los nuestros; tus sueños, mis sueños.

* En mi viaje de Barcelona a Génova.                                                                                                               
** a propósito de la lectura de “Sueños” de Antonio García Teijeiro.

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De Barcelona a Génova o viajando por primera vez en barco

Angela en el barco Splendid, rumbo a Génova

Desde Barcelona hay muchas formas de llegar a Génova, Italia. Yo elegí el barco porque se trataba de una buena posibilidad de viajar, sin tener que hacerlo en avión. Cuando hablo de que fue mi primera vez en barco, me refiero a un viaje en serio, donde inicio en un destino y termino en otro, usándolo como un medio de transporte. Muchas veces, he estado en situaciones similares, aunque de otras magnitudes; por diversión o turismo, por cortos lapsos de tiempo. El barco en el que viajé en esta ocasión era enorme, contaba con nueve plantas y solo lo había visto antes en películas, tal vez únicamente en Titanic.

Por aquello de economizar, pensé mucho en si pagar por un camarote o no, y estoy convencida de haber tomado la decisión correcta. Fue un viaje de 19 horas, que incluía una tarde completa y una noche; si dormía bien, estaría descansada y podría aprovechar todo el día siguiente; y más que esto, me atormentaba pensar en las maletas, no quería estar todo el tiempo cuidándolas y no estaría tranquila por ahí mientras las dejaba solas.

Así que elegí una cama, en camarote para cuatro mujeres, aun con la duda de si recibiría una llave para salir de él sin temor. Al final, fue como tener una habitación privada de hotel, porque aunque esta vez sí la esperé, nunca llegó otra chica. Esto me dio la libertad para conocer todos los espacios, caminar y tenderme por ahí a leer, escribir o ver las actividades de los demás. Y esta es mi mayor recomendación, si van a viajar en barco, por favor no se ahorren los 15 euros del camarote, vale la pena pagarlos y sacarle el mejor provecho al tiempo a bordo. Eso sí, muy seguramente si hubiéramos estado las cuatro, no hubiera sido tan tranquilo y confortable.

Acceso al camarote en el barco Splendid de GNV a GénovaCamarote en el barco Splendid de GNV a GénovaBaño del camarote en el barco Splendid de GNV a Génova

El barco cuenta con diferentes espacios comunes, aunque no muy apropiados para trabajar en el portátil o leer, excepto las zonas al aire libre, dispuestas con sillas para asolearse. También se puede estar en los restaurantes o locales de comidas. Además, existen varias opciones para los niños, como el salón Peter Pan y las actividades de baile con seguimiento.

Terraza trasera en el barco Splendid de GNVTerraza lateral barco

Heladería en el barco SplendidRestaurante Italia en Barco Splendid de GNV

Sala Peter Pan, para niños, en el barco Splendid de GNVActividades para niños en el barco a Génova

Me habían dicho que la comida era carísima, por lo que me fui preparada con todo lo necesario y un poco más. Por esto, no me enteré bien de los precios, aunque de paso por la entrada del restaurante, alcancé a notar algunos platos por 5,50 euros, que diría que están bien de precio y pueden ser una buena opción para quienes no les gusta cargar muchas cosas.

Mi experiencia a bordo fue tan buena, que la repetiría sin dudarlo; eso de poder caminar, dormir, meditar, contemplar el mar, trabajar, escribir, leer y otros más, mientras se viaja, es incomparable. Si hasta puede una llegar a olvidarse que está dentro de un barco… Definitivamente, aquellos serán unos días inolvidables, en el Splendid, viajando por primera vez en barco.

Barco Splendid de GNV en el puerto de Barcelona

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Una despedida de soltera en Möhnesee

Christian Becker, Möhnesee

Ni siquiera sé muy bien cómo es aquello de las despedidas de solteras, si me pongo a pensarlo, creo que esta fue la primera vez que participo en una; de todas maneras, he visto que en Alemania se celebra muy diferente a como se hace en Colombia; y lo digo, no porque sepa bien cómo es, que ya dije que no lo sé, si no porque por aquí son de fin de semana completo y se suele ver a los grupos con algún distintivo, tipo disfraz. No fue así, en nuestro caso, porque la novia no quiso usar la coronita que le llevamos, pero miren todo lo que hicimos, aparte de la celebración de los 100 años del lago, que se las conté a principios de la semana.

El punto de encuentro fue el restaurante del lago, ya una amiga y “la novia” me habían recogido cerca de Kassel, donde estuve algunas horas, conociendo a Hércules, para poder contarles sobre este nuevo patrimonio mundial. El lugar estuvo muy bien y la comida deliciosa, como pueden ver en la foto; al salir, el primer concierto y después a dormir, en un albergue al frente del lago, bonito, cómodo y con buen precio.

Pasta con tomate, rúcola y piñones. Restaurante Möhnesee 

Al otro día, el plan era ir al bosque, para jugar Kegeln, algo que se lanza, parecido a los bolos, donde los puntos se consiguen de acuerdo a la distancia a la que llega; pero la lluvia no nos dejó hacerlo, por esto, nos fuimos a la sede de la empresa a realizar esa y otras actividades. ¡Y que sorpresa! al entrar, la música era salsa, que suena mucho mejor en esos momentos Sonrisa.

Empezamos con escalada sobre muro, que no estuvo nada sencillo, pero logré hacer la mitad, a medida que se avanzaba se iba haciendo más difícil; después nos fuimos al patio trasero para hacer tiro, apuntando a unos globos, allí confirmé que no puedo mantener mi ojo izquierdo cerrado, por lo que necesité ayuda, y de puntería… le di solo a un globito; después Kegeln, en una pequeña pista, dos equipos y cada jugadora debía lanzar su “Kegel”, haciéndolo llegar al círculo, donde cada color daba una puntuación diferente, estuvo muy divertido, en ese sí ganó mi equipo y yo lo hice bien, pueden verlo, el mío era el número 4 rojo.

Actividad de escalada sobre muroActividad de tiro con arco

Juego KegelnResultado del juego de Kegeln

Después vino el trabajo en equipo, que estuvo muy interesante; primero, sobre un cable debíamos pasar todas hasta el otro lado, sentadas o paradas, pero la condición era que no se podía individualmente, debíamos estar siempre juntas, y lo conseguimos, solo un par tuvo que repetir después de caer, para mí estuvo bien, tengo buen equilibrio. Después, debíamos examinar cómo estaba construida una cruz, el guía la desarmaría y regresaríamos a intentar armarla en solo seis minutos y ¿qué creen? aunque pensamos haber tardado más tiempo, ¡lo conseguimos! y así terminaron las actividades en este lugar, pero aun quedaba más para la tarde.

Acitividad de cruzar un cable en grupoEmpezando a cruzar el cable

Actividad de armar cruz en equipoLa novia llevada en carretilla

A la hora definida, llegamos al puerto, para iniciar nuestro asado en un bote dona, en la mitad del lago. Ya era divertido solo pensarlo, y poder disfrutar del paisaje y las vistas, al tiempo que se comía y compartía, fue una muy buena elección. Tuvimos un invitado, que cocinó y al que todo le quedó muy rico; cuando terminamos de comer, aun quedó un rato para relajarse, mientras las más frioleras calentaban sus manos en el asador; lo pasamos muy bien. Al terminarse el tiempo, nos fuimos a descansar, para estar preparadas para la gran noche del fuego y algunos conciertos más.

Asado en bote dona en el lago MöhneseeAsado en bote en el lago Möhnesee

Bote-dona en lago Möhnesee

El domingo estuvo más tranquilo, yo estuve caminando por el puente peatonal sobre el lago y después en la misa a orillas del mismo, que estuvo muy bien preparada y bonita, dando también gracias por los cien años de esta gran represa; las demás dieron un paseo en barco, pero al parecer no me perdí de mucho. Finalmente, nos encontramos en la competencia de remo, para dar por terminada una despedida de soltera en Möhnesee.

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