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Tras la más grande ruina de una iglesia románica en Europa

Stiftsruine en Bad Hersfeld

Yo iba detrás de mucho más, pero la motivación principal era conocer Stiftsruine, quien fuera la más grande basílica romana al norte de los alpes y ahora, la más grande ruina de Europa de una iglesia románica. Esta se encuentra en Bad Hersfeld, un pueblito con mucho arte y cultura, con posibilidades para la naturaleza, el tiempo libre y fiestas anuales de ópera, teatro y conciertos. Y como todos aquellos que empiezan por Bad, en él se encuentra una variedad de baños y opciones relacionadas, tipo Spa.

Bad Hersfeld está ubicado en la región de Fulda, cerca de Rotenburg, tal vez, por eso, me encontré algunas esculturas urbanas igual de interesantes a las de la ciudad de las esculturas de la que ya les hablé. Hay que verle la cara de interés, a la señora que intenta leer el periódico, o los rostros expresivos de las personas que en fila, parecen ir caminando hacia algo sorprendente. Son detalles urbanos que no pasan desapercibidos, aun inmersos dentro de tanta historia y arquitectura.

Escultura de pareja leyendo el periódico
Escultura de caminantes, mirando al cieloEscultura de señor  llevando dos baldes

Es un lugar muy fácil de recorrer, en un par de horas es posible ver gran parte de su casco histórico y lo mejor es que la estación de trenes está a un costado, por lo que se puede aprovechar un trasbordo, durante un viaje a otra ciudad, como hice yo.

Con intenciones de hacer un recorrido, que ya había planeado en el tren con la ayuda de una mina guía, de aquellas que hacen las ciudades para promover el turismo y que ya no recuerdo como llegó a mis manos (por eso es bueno no desecharlas, no se sabe cuando se va a pasar por el lugar); salí de la estación, giré a la izquierda y luego a la derecha por Reichstrasse, para entrar a la ciudad a través de la Klausturm, que es una de las 12 torres que existieron en la edad media.

Al cruzarla, se gira un poco a la derecha para llegar a la vía principal, que es peatonal y por la que se debe seguir derecho hasta la Rathaus, o alcaldía, una construcción con cinco frontones en estilo renacentista, que lo convierten en el edificio secular más imponente del centro; la decoración de la entrada principal y los demás elementos, son de piedra arenisca, con estilo de la antigüedad.

Allí mismo, se ingresa al Stadtkirche, la zona de la iglesia, que traduciendo sería “la ciudad de la iglesia”, que comenzó a construirse en 1300 y fue el símbolo de la fuerza de sus habitantes; tiene tres naves y una torre, que inicialmente, tuvo un remate en estilo gótico, pero después de un incendio, adquirió características barrocas, convirtiéndose en un símbolo de la ciudad; hasta su punto más alto se cuentan 222 escalones.

Klausturm, torre de la ciudad, en Bad HersfeldRathaus, alcaldía, ayuntamiento. Bad Hersfeld

Iglesia en Stadtkirche, Bad HersfeldTorre de la iglesia en Stadtkirche, Bad Hersfeld

Después de dar la vuelta en torno a ella, se retoma la misma vía, que lleva directo a Linggplatz, la plaza de Lingg, donde se halla una escultura que recuerda al oficial del ejército, que salvó a la ciudad de ser incendiada por Napoleón; y Marktplatz, la plaza central. Precisamente ambas tenían mercado ese día.

Después de atravesar las plazas, tratando de seguir recto, se encuentra la Katharinenturm, una torre independiente que construyeron después de que la de la iglesia se desmoronara; para ubicar las campanas rápidamente. En el momento solo tiene una, con una inscripción del año 1038, que la convierte en la campana más antigua de Alemania en metal fundido y solo es tocada en festivos muy importantes. A la torre solo es posible entrar el primer viernes del mes y está permitido subir por sus 95 escalones.

Delante de ella se encuentran las esculturas de Konrad Duden y Konrad Zuse, dos célebres personajes de Bad Hersfeld; el primero, publicó un diccionario de alemán, que se sigue consultando hasta la actualidad y el segundo, desarrolló el primer lenguaje de programación universal de computadores y en 1941 inventó la primera máquina para calcular por medio de programación.

Mercado en Linggplatz y Marktplatz en Bad HersfeldMercado en Marktplatz en Bad HersfeldLinggdenkmalKatharinenturm, Bad hersfeldEscultura de Zuse y Duden, Denkmal, Bad Hersfeld

Y finalmente, a un costado, se puede observar lo esperado, la enorme ruina de la iglesia románica, que conserva, básicamente, todos sus muros. A mí me llaman mucho la atención las ventana vacías, que dejan ver el cielo a través de ellas. Fue un claustro benedictino, muy importante en Alemania, que en 1761 fue destruido a causa de la guerra de los siete años, quedando la famosa ruina.

En este momento, tiene una enorme cubierta de lona tensada por cables, que hace pensar que está en obras, tal vez sea solo para protección; aunque también tiene andamios en sus costados, que pueden obedecer a trabajos de mantenimiento. De igual forma, no permite contemplarla como se debe.

Desde 1951 se celebra en ella, la Festspiele, que se trata de un festival con una gran variedad de actividades entre conciertos, teatro y comedias. Se realiza por estos días de julio y al participar de él, es posible conocer el recinto en su interior.

Stiftsruine, Bad HersfeldRuina de iglesia románica en Bad HersfeldLa más grande ruina de iglesia románica de Europa

Costado de Stiftsruine, Bad HersfeldParte posterior de Stiftsruine, Bad Hersfeld

Espero que les haya gustado esta pequeña aventura, de recorrer Bad Hersfeld, su historia, arquitectura y cultura, para ir tras la más grande ruina de una iglesia románica en Europa.

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Rotenburg, la ciudad de las esculturas

¿Alguna vez has estado en un lugar donde se encuentran esculturas urbanas por todos lados? yo no había visto algo igual, antes de llegar a esta ciudad para pasar el fin de semana haciendo canotaje en el río Fulda, y tal vez llamaron mi atención, por la particularidad que presentaban. No se trataban de un homenaje o conmemoración a un personaje histórico, como comúnmente suelen ser; o alusivas a un tema o proyecto, como en Marburgo; si no que hacían parte de la vida cotidiana, hasta llegar a sumergirse en el acontecer diario de sus habitantes; algo que sin duda le da un aire divertido y casual a la ciudad.

Directamente al salir de la estación de trenes se encuentra un chico, con una bolsa en la mano, acompañado de un cerdo; que hace pensar en un cuento, pero cuyo nombre ratifica que solo se trata de una inspiración de su creador. Avanzando un poco más en dirección hacia el centro, en la entrada de una farmacia, un dedo; que no insinúa cosas buenas…

Escultura chico

Escultura dedo

Al dar la vuelta, se encuentra a varios niños, alrededor de una fuente, haciendo diferentes cosas; el mejor, el que está acostado leyendo, tiene la cabeza apoyada en los otros libros, con esa actitud desprevenida, pero atenta, ¡él sí que sabe lo que es bueno!.

Diagonal a ellos, un curioso señor, del que no se distingue si está vigilando o escondiéndose de alguien; en todo caso, se asegura de no ser visto, desde la esquina, con el ratón y el gato siguiéndolo; en una posición y lugar muy particulares, que hacen que sea imposible evitar mirarlo.

Más adelante, justo al inicio del puente para cruzar el río Fulda; están dos chicos descalzos que parecen descansar, muy tranquilos, con los zapatos a un lado, después de haber estado jugando a la pelota, o algo más; pero atentos a todo aquel que pasa por su lado, como si de los guardianes del mismo se tratara. A mi me encanta la actitud simpática del pequeño, que expresa tantas cosas con su cuerpo.

Esculturas con niños

Escultura vigilante

Escultura los dos chicos

Después de cruzar el puente, se llega casi directamente a la plaza central o de mercado, Marktplatz; donde está también la iglesia principal y, por lo tanto, no podía faltar la señora que se dispone a entrar a ella, con su libro de oraciones en la mano y a su lado, el perro, que tendrá que esperarla afuera un buen tiempo.

Y cuando ya se ha terminado de hacer las compras en la plaza, se crea la típica reunión de amigas o comadres, cargadas de cosas; aunque esta vez no muy contentas, parecían discutir, y una de ellas sin escuchar bien. Ante esa actitud, tuve que acercarme para ver de qué se trataba, porque hasta el perro estaba husmeando en la cesta y ellas sin enterarse. Pero primero aproveché para posar en la foto con la que observaba de lejos, que me hacía recordar mis manos, que suelen llegar muchas veces a esa posición (y podría decir que a la de la otra también).

Escultura novicia

Escultura señora del mercadoEscultura señoras del mercado

También me encontré al lado del muro antiguo de la ciudad, un chico tratando de dominar a su cabra, que parecía querer comer un poco de hierba; aunque ya no sé si la misma hace parte de la obra, pero si ha salido solita, está muy apropiada; mucho mejor que la matera con flores que le han puesto a él en su balde.

Escultura chico con cabra

Me crucé con algunas más, incluso en las afueras y en los bosques, que reconfirmaron mi idea inicial de que Rotenburg an der Fulda es la ciudad de las esculturas.

¿Te gustan las esculturas de esta ciudad?

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Canotaje en el río Fulda

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Me encontraba por segunda vez en un fin de semana reservado para remar, y sería la primera en que me subiría a un kayak. Aunque los demás escogieron botes, como siempre, yo quería probar esta opción y me gustó. Es mucho más liviano, se puede avanzar más rápido, cansa un poco más y se tiene que estar preparado para ir mojado casi todo el tiempo; afortunadamente hubo mucho sol, con lo cual esto último fue más fácil. Al final, no supe decir que prefería entre los dos, cada uno tiene sus cosas buenas; pero ahora estoy segura de que no elegí mal.

Fuimos en carro hasta el lugar de partida, un pueblito llamado Mecklar, del que solo vimos la estación de bomberos; de allí fuimos a través del río, hasta llegar al camping donde estábamos amaneciendo. No es posible saber, con total certeza, cuántos kilómetros recorrimos, pero se trató, en general, de un trayecto corto; serían aproximadamente unos 13.

Durante el recorrido, pudimos observar algunos pueblos y paisajes muy bonitos; y sobre todo, disfrutar de los sonidos de los pájaros y el agua, en la tranquilidad del lugar, silencioso y natural.

Paisaje desde el río

Paisaje desde el río

Nos encontramos con otros que también se estaban divirtiendo, disfrutando de la naturaleza y el clima; aunque después de un poco tiempo, alzaron el vuelo. Parece que no les gusta tanta compañía.

Cisnes en el río Fulda

El viaje estuvo divertido, intercambiando los lugares; algunas veces detrás de los demás, otras adelante y otras juntos; con cortas pausas para intercambiar comidas, bebidas y algunas palabras.

Remando

Chicas remando

Después de un largo rato navegando, vimos un puerto, que indicaba ser el momento ideal para una pausa. Hay muchos ríos que son adecuados para esta actividad, y poseen algunos de estos, en puntos estratégicos, por ejemplo cerca a los camping, como en este caso; o a restaurantes y lugares similares.

Puerto en río Fulda

Inmediatamente arribamos, tuvimos en frente un toldo con bancas, muy apropiado para la hora del almuerzo; aunque finalmente preferimos estar en la hierba, para descansar y tomar el sol, antes de reiniciar el recorrido; yo aproveché también para secar mi ropa.

Descansando para continuar remando

Más tarde continuamos, y no pasaría mucho tiempo para que estos cuatro botes y un kayak, llegaran a su destino; después de haber hecho, por primera vez, canotaje en el río Fulda.

En kayak por el río fulda

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